El espíritu de la radio

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Con Permanent Waves la banda canadiense de rock progresivo Rush inicia su segunda etapa, caracterizada por canciones más cortas y comerciales y, por tanto, mejor adaptadas al formato de la radio. No obstante, conservan la calidad y originalidad que siempre ha diferenciado al grupo. Esta etapa coincide con el inicio de los ochenta, pues el álbum fue lanzado el uno de enero de 1980.

Pocas bandas pueden presumir de haberse vuelto más comerciales manteniendo el espíritu musical del principio. Rush no solo lo mantuvo sino que además consiguió conservar su sonido progresivo adaptándolo a los nuevos gustos musicales que empezaban a dominar la industria. El éxito del álbum fue notable y alcanzó el disco de oro en 1980 y el de platino en 1987.

Permanent Waves studio
Rush en el Le Studio. Fotografía de Fin Costello.

La primera canción es The Spirit of Radio, cuyo título ya es toda una declaración de intenciones sobre la nueva dirección musical de Rush. En este gran tema introductorio, que además fue el single más exitoso del álbum, podemos apreciar la energía de los riffs de guitarra de Alex Lifeson, que se complementan maravillosamente con el potente bajo de Geddy Lee. La batería de Neil Peart no se queda atrás, pues suena con la fuerza y contundencia habituales. Hacia el final de la canción hay un cambio de ritmo y se entremezclan partes suaves con otras más potentes. Es aquí donde podemos encontrar el solo de guitarra: corto, pero rápido y virtuosístico. Tras esto el tema finaliza dando paso al siguiente.

Este es Freewill, una de las mejores composiciones de la banda, en la que por primera vez encontramos una presencia importante de los sintetizadores. Esta nueva incorporación la veremos más desarrollada en los siguientes trabajos de Rush. Destacan la difícil y sincopada interpretación de la batería y el solo de guitarra, lleno de matices. Mención aparte merece el bajo, que introduce magníficamente el pequeño interludio musical en el que se desenvuelve el citado solo.

La siguiente canción es Jacob’s Ladder, cuya letra habla sobre el conocido efecto “divino” (producido cuando los rayos del sol atraviesan las nubes) que el protagonista de la canción ve tras una visión de una tormenta en la que se libra una batalla. Esta canción, más oscura que las anteriores, tiene pasajes instrumentales bastante largos que sirven como hilo conductor de la composición. Hay dos solos de guitarra, ambos complejos y muy interesantes. Los sintetizadores tienen su momento protagonista hacia la mitad, con un interludio suave que sirve de transición. En la última parte, la canción va creciendo en intensidad  hasta que reaparece la voz de Lee y finalmente se diluye poco a poco acabando de la misma forma que empezó.

https://www.youtube.com/watch?v=PFivuv5jIPM&list=PLWnVxuqvY7JhDUOjp8V8au4tnymI9dM8L

En Entre Nous destaca la combinación de guitarra acústica y eléctrica para tocar a la vez el estribillo. Aunque en esta canción no hay solos, tenemos un pasaje instrumental que incluye sintetizadores acompañando el punteo de la guitarra. Como curiosidad, esta canción no fue interpretada en directo hasta el 2007.

Different Strings explora el género de la balada rockera y el resultado es más que satisfactorio. En su comienzo solo suenan la guitarra y el piano, que acompañan magníficamente a la voz de Lee. Luego, se añaden la batería y el bajo, que se mantienen en segundo plano sin quitarle protagonismo a la voz. La canción termina con un pequeño solo de guitarra que se va apagando progresivamente.

El último tema del disco también es el más largo, pues dura casi diez minutos. Se trata de Natural Science, una canción que habla sobre diversos aspectos científicos como la evolución, la civilización o la genética. En su comienzo podemos escuchar diversos sonidos de la naturaleza (agua fluyendo, gaviotas a lo lejos) que sirven de fondo para la guitarra acústica de Lifeson y la voz de Lee. Tras esta introducción tranquila empieza la parte rockera, que ocupa el resto de la composición. Sobresalen la polirritmia de la batería y los dos solos de guitarra, intrincados y muy dinámicos, así como la base sobre la que se sustentan: el poderoso bajo de Lee. Esta pequeña suite dividida en tres partes es el colofón perfecto para este excelente trabajo.

En resumen, Permanent Waves es un disco muy bueno que todo amante del rock progresivo debería escuchar. Sus seis canciones son una auténtica delicia para los amantes de la buena música. Es, en definitiva, uno de esos álbumes que hay escuchar al menos una vez en la vida.

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