Si nos van a pegar que lo vea todo el mundo

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The Trial of the Chicago 7 (2020), escrita y dirigida por Aaron Sorkin, recrea el juicio, impulsado por el gobierno de Richard Nixon, que se llevó a cabo en 1969 contra distintos líderes de movimientos sociales que se oponían a la Guerra de Vietnam.


Uno de los principales méritos de The Trial of the Chicago 7 es lo bien y fácil que se entiende. En la película hay muchísimos personajes. Solo los acusados en el juicio son siete más uno. Hay que contar además a los abogados de las dos partes, el juez, algunos policías, otros funcionarios del gobierno y los miembros de las Panteras Negras. Sorkin logra darle identidad a los personajes y fluidez al relato. También se permite desarrollar subtramas de algunos de los protagonistas y si bien es una película larga, ya que su duración excede por unos minutos las dos horas, se trata de un gran ejercicio de síntesis dentro del género de dramas judiciales.

Antes de los títulos iniciales, en una secuencia que se asemeja a un videoclip, Sorkin presenta a los acusados antes de que hagan lo que hicieron para que se los acuse. Son líderes de pequeñas agrupaciones de jóvenes, y no tanto, que se preparan para marchar a la convención del Partido Demócrata de 1968 en Chicago. Se destacan, entre ellos, Eddie Redmayne como Tom Hayden, del movimiento estudiantil, y Sacha Baron Cohen y Jeremy Strong (geniales los dos) como los fundadores del partido de la juventud, los yippies, Abbie Hoffman y Jerry Rubin.

Los representantes del Partido Internacional de la Juventud, los yippies.

De allí la película salta directamente al comienzo del juicio, ya que lo sucedido en los parques y calles de Chicago se irá reponiendo a medida que transcurran los testimonios frente a la corte. Sorkin dispone una serie de montajes y saltos temporales que juegan todos en favor del dinamismo del relato. Un artilugio muy efectivo es, en vez de repetir testimonios sobre el mismo hecho, editarlos y pegarlos. Un solo discurso dicho por distintos personajes.

Los personajes ‘judiciales’ más relevantes son el abogado defensor William Kunstler, interpretado de forma brillante por el austero pero muy efectivo Mark Rylance, el fiscal de Estado Richard Schultz (Joseph Gordon-Levitt) y el genuflexo juez Julius Hoffman (Frank Langella).  El octavo elemento del proceso en la corte es el militante de las Panteras Negras Bobby Seale (Yahya Abdul-Mateen II), que no había tenido ningún rol significativo en las protestas pero que, según muestra la película, fue adherido a los demás acusados para ‘asustar’ al jurado.

The Trial of the Chicago 7 es un film sobre cómo representantes de los movimientos que abogaban por los derechos civiles debieron afrontar un juicio injusto en 1969, pero también trata sobre el racismo y la posible unión entre las distintas facciones que se oponen a la Guerra de Vietnam (léase trumpismo en clave del presente). Usar a varios personajes para pronunciar distintas palabras de una misma oración, o distintas oraciones de un mismo párrafo, es uno de los métodos, particularmente efectivo, que Sorkin utiliza para dar tal mensaje.

Mark Rylance y Eddie Redmayne, como defensor y defendido.

La primera mitad de la película está vehiculizada por el humor, y allí se destacan particularmente los personajes de los yippies que buscan la revolución cultural. En el desenlace cobra más protagonismo el personaje de Hayden y el de Seale, el blanco y el negro que sostienen las banderas políticas contra el establishment conservador que representan el juez y los abogados acusadores. Quizás el único defecto de la película sea la dubitativa posición del abogado que interpreta Gordon-Levitt, que nunca está del todo convencido de la acusación que tiene que llevar adelante, lo que refuerza innecesariamente todo lo que la película muy claramente dice.

En un año raleado de estrenos no sería de extrañar que cuando arribe la temporada de premios y ceremonias, tanto el film como el trabajo de Sorkin y varios de los actores reciban laureles. El tiempo dirá si The Trial of the Chicago 7 pasa a integrar el parnaso de los dramas judiciales como 12 Angry Men (1957) o Anatomy of a Murder (1959), lo que sí es seguro es que la película es una de las más destacadas de este accidentado 2020.

Afiche de la película (2020).

El film se estrenó en Netflix y fue producido, además de la compañía de streaming, por Paramount y Dreamworks.

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