Stephen King, en números

Carrie sería el primero de muchos libros. Repasamos algunos de los momentos destacados de la vida y trayectoria profesional como escritor de Stephen King.

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Lo que bien empieza…

Podría decirse que Stephen Edwin King (Portland, 1947) inició su carrera en el mundo literario con el pie derecho. Su primera novela, Carrie (1974), que estuvo a punto de nunca salir a la luz, se convirtió en poco tiempo en un éxito de ventas. En los años que siguieron a la publicación de Carrie, Stephen King escribiría algunas de sus novelas más icónicas: El misterio de Salem Lot (1975), El resplandor (1977), La zona muerta (1979) o el primer volumen de su saga La torre oscura (1982). Sus historias han influenciado a una cantidad innumerable de autores y forman ya parte del imaginario colectivo. Sus libros han sido llevados al cine y a la televisión en multitud de ocasiones, siendo una de las adaptaciones más recientes la de su novela It (1986) de la mano del director argentino Andrés Muschietti. Sus seguidores se encuentran repartidos por todo el globo y acumula casi seis millones de seguidores en Twitter. Sirva lo anteriormente mencionado de ejemplo de la exitosa carrera y del talento del que es considerado uno de los escritores vivos más importantes.

Stephen King en su despacho

¿Cómo acaba un profesor de secundaria de Portland convirtiéndose en uno de los escritores de fantasía y terror más destacados del siglo XX? Pues con pasión y años de duro trabajo. «Los aficionados se sientan y esperan a que llegue la inspiración, el resto de nosotros simplemente nos sentamos y nos ponemos a trabajar», escribe King en su libro autobiográfico Mientras escribo (2000). Criado por una madre a la que le costaba llegar a fin de mes, su infancia y juventud estuvieron marcadas por los continuas mudanzas, las recurrentes inflamaciones crónicas de oído y garganta y un interés precoz por la escritura y la lectura que en más de una ocasión le acarrearía problemas. Hasta 1973, año a partir del que pudo empezar a trabajar como escritor a tiempo completo, su currículum incluye trabajos como conserje en un colegio o empleado en una lavanderia.

Drogas, terror y fama (no necesariamente en ese orden)

Stephen King firmando ejemplares de sus libros.

Tapones de algodón. Esa era la única forma en la que Stephen King podía escribir. Las hemorragias nasales causadas por su adicción a la cocaína impedían que se pudiera sentar a trabajar delante de su máquina de escribir. Pero no solo consumía cocaína, utilizaba de forma regular Xanax, Valium, anfetaminas, NyQuil, cánnabis y además era un alcohólico empedernido —hasta el punto de que cuando no tenía una botella cerca podía llegar incluso a beber enjuague bucal—. En la década de los años ochenta fue cuando sus problemas de drogadicción se intensificaron y fue también el período en el que publicó más novelas, concretamente dieciséis. Libros como Los Tommyknockers (1987), Misery (1987) dejan entrever el estado mental en el que se encontraba. ¿Puede usted, estimado lector, imaginar por un momento no recordar un texto que usted mismo ha escrito? Eso es lo que le ocurre a Stephen King con su libro Cujo (1981).

Su novela con una puntuación media más alta en Goodreads es La milla verde (1999), con una calificación de 4,45 sobre cinco en Goodreads. La mayor parte de sus novelas con una nota superior al cuatro han sido escritas durante las décadas de los setenta y ochenta. De entre todas ellas su favorita es La historia de Lisey (2006).

Portada de The Bachman Books

Cinco novelas, entre las que se encuentran Rabia (1977) y El fugitivo (1982), fueron publicadas inicialmente bajo el seudónimo de Richard Bachman. King, con la intención de no sobrecargar el mercado con sus libros y para saber si realmente sus escritos podían funcionar sin que figurara su nombre en la portada, decidió tomar la iniciativa de publicar con otro nombre siguiendo así la estela de otros escritores que lo habían hecho anteriormente como Eric Arthur Blair (George Orwell) o Paul French (Isaac Asimov).

Pero, ¿cómo se supo que había sido él realmente quien los había escrito? Un seguidor llamado Steve Brown estaba convencido de que King era quien estaba detrás de ellos. Después de investigar en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y ver que había una relación en el registro de la propiedad intelectual entre los libros escritos por Bachman y Stephen King, decidió contactar al agente de King para asegurarse. Al poco tiempo el propio autor contactó personalmente con Brown para confirmarle que había sido él quien los había escrito. Cuatro de estas novelas serían relanzadas posteriormente con su nombre real en el recopilatorio titulado The Bachman Books (1985). De hecho, de no haberse corrido el velo, Misery sería otra de las novelas que Bachman habría escrito. No mucho después, Bachman murió de lo que King llamó «cáncer de pseudónimo».

Las cuatro estaciones (1982) es el libro de relatos cortos que tiene una puntuación mayor, según las notas de los lectores en Goodreads. Corazones en la Atlántida (1999) es su relato corto peor valorado. Algunos de sus seguidores opinan que sus relatos cortos son mejores que sus libros. Concentrar una historia en un número menor de páginas puede permitir que el ritmo sea mayor y no caer en tramas innecesarias. Lo bueno, si breve…

Ha escrito 61 novelas, 11 relatos cortos y 5 obras de no ficción. De acuerdo con los datos publicados por la prestigiosa revista Forbes, Stephen King se sitúa entre los autores mejor pagados del mundo. La lista, encabezada por J.K. Rowling, autora de Harry Potter, estima que King es el quinto autor del mundo con unos ingresos más elevados. En el año 2019 los ingresos obtenidos han sido de 17 millones de dólares. Casi nada.

2017 fue el año en el que la kingmanía alcanzó un mayor interés desde que Google registra la cantidad y frecuencia de las búsquedas que realizan los usuarios. En septiembre, el mes en el que se registraron más búsquedas, acababa de ser publicada su novela Bellas durmientes —que coescribió con su hijo más joven— y se había estrenado la película It. Curiosamente, ese mismo año, hubo un aumento en las búsquedas sobre la coulrofobia. Durante los años anteriores, normalmente en septiembre, los usuarios suelen buscar contenido relacionado con el escritor ya que acostumbra publicar en este mes sus libros.

De poder acceder a estas estadísticas sobre las búsquedas en Google durante el verano de 1999, probablemente se produciría un aumento significativo. Bryan Smith, un trabajador de la construcción que por aquel entonces tenía 42 años, atropelló a un hombre con su Dodge azul. Lo último que podía esperar era que se trataba de Stephen King. Smith acumulaba más de 11 sanciones por conducir borracho y sobrepasar límites de velocidad. Afortunadamente, Stephen King logró sobreponerse al accidente. Un año después, el mismo día que King cumplía 53 años, Bryan Smith fue encontrado muerto debido a una sobredosis accidental.

¿Tiene una hora libre? Pues entonces tiene tiempo suficiente para leer la novela El ciclo del hombre lobo (1983). Si se tienen en cuenta todos los libros publicados hasta la fecha de la saga La torre oscura (1998), el tiempo estimado de lectura de los ocho libros es de 88 horas. Apocalipsis (1978) es, a día de hoy, la novela más larga que ha escrito. En el mercado de segunda mano el precio de algunos de los libros de Stephen King alcanzan precios estratosféricos. Es el caso de las ediciones limitadas que incluyen la firma del autor. Por ejemplo, una copia de It puede llegar a superar los 2000 dólares estadounidenses. En la página The Collector pueden encontrar una lista con enlaces para comprar una de estas ediciones.

Fotograma de la película It (2017)

Stephen King es el autor vivo cuyo trabajo más veces ha sido adaptado, algunas con mayor éxito que otras. La película Cadena perpetua (1994), escrita y dirigida por Frank Darabont, se ha convertido en todo un clásico y un gran ejemplo de cómo llevar un libro a la gran pantalla. En el extremo opuesto, muchos ven, Stephen King incluído, a la película de Stanley Kubrick El resplandor (1980) como un gran ejemplo de cómo no adaptar una novela. Hal Lipper, un crítico cinematográfico que por aquel entonces trabajaba para el periódico estadounidense The Dayton Daily News, consideraba que el trabajo de Kubrick, en comparación con el libro, ni siquiera llegaba a poner los pelos de punta. The Shining ocupa el quinto lugar dentro de la lista publicada por The Guardian con las mejores películas de terror de toda la historia del cine. Nadie niega que la película no es una adaptación fidedigna del libro, pero decir que no da miedo es otra cosa.

Long live the King. Y recuerden, la carretera al infierno está llena de adverbios.

Aprendiz de periodista. Director de Parajes.es.

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