Arenys de Mar

Arenys de Mar, es un municipio perteneciente a la provincia de Barcelona, en Cataluña, situado en la comarca del Maresme, y que según los últimos datos censales cuenta con unos 15.000 habitantes.


¿Se ha preguntado alguna vez acerca del origen de su pueblo o de su ciudad? ¿Incluso de su nombre? Yo me lo pregunté hace tiempo acerca del mío, Arenys de Mar.

Haciendo un poco de historia, conviene aclarar que mucho antes de que se fundara Arenys de Mar, existió Arenys de Munt; al igual que la mayoría de poblaciones de la costa del Maresme, los núcleos urbanos estaban ubicados en el interior como medida de precaución contra las incursiones de los piratas y otros forajidos de la época.  

Arenys de Munt se constituyó en el año 878 bajo el nombre de su parroquia: Sant Martí, y pasaron unos cuantos años hasta que se incorporó el topónimo de Arenys. Hay varias versiones acerca del origen de dicho topónimo que han ido surgiendo de las voces populares: dice una leyenda que a mediados del siglo IX el Duque italiano Arenyensoní naufragó y fue socorrido en la Parroquia de Sant Martí. Se cuenta que hizo abundantes donativos a la misma, que como recuerdo y por gratitud (que per recort y gratuit) pasó a llamarse Sant Martí d’Arenyensoní, y después Arenys de Munt.

Pero la verdadera etimología, según el filólogo Dr. Josep Balarí, es que «de arena se formó aren-i-um -en catalán areny-, refiriéndose a: «rambla o terreno que las corrientes de las aguas dejan cubierto de arena después de las avenidas(1)». Ya en 998 se mencionó el topónimo de Arenys (Arennis), referido a los arenales de su riera.

Hay quien dice, no obstante, que viene de «aranyoner» (Prunus espinosa, de Linneo), arbusto antes muy abundante en la zona, y lo cierto es que el escudo de Arenys de Mar, su población vecina en la actualidad, muestra, dominante, un ejemplar de este arbusto: Escudo ovalado, de plata, un aranyoner (endrino) de sinople. En punta olas del mar, de azur. En el archivo local, su director confirma que «este es el escudo antiguo, actual y eterno para la población de Arenys de Mar».

Pero retomando los orígenes de Arenys de Munt diré que hacia el siglo XIII (años 1200) algunos habitantes de Sant Martí d’Arenys se establecieron en la costa para llevar a cabo actividades relacionadas con la pesca, construcción de embarcaciones y transporte marítimo a puertos del Mediterraneo occidental.

Se construyeron torres de defensa, con lo que ya se podía alertar a la población pesquera de la inminente presencia de piratas, para refugiarse y defenderse durante sus ataques. 

Pero no fue hasta 1574 (Siglo XVI) en que se fundó Arenys de Mar, con el permiso de las autoridades de la época, para reunirse separadamente de los de Sant Martí (Arenys de Munt). Se construyó una iglesia propia en lo que en aquellos tiempos era el barrio marítimo de Arenys de Munt, también conocido como la Ribera, y en 1599 adquirió ya la categoría de “villa”: Santa María de Arenys.

La alegría por la recién estrenada villa duró poco, ya que la peste bubónica, aunque benévola con Arenys de Mar, estaba haciendo estragos por toda Europa. Cuenta la leyenda popular que en 1573 unos marselleses que llevaban tres sacas de algodón a Barcelona no pudieron entrar porque el puerto estaba cerrado como consecuencia de la peste. Así pues, se dirigieron al puerto de Arenys, que estaba abierto y libre de la peste, y dejaron las sacas en depósito. Volvieron al cabo de 3 meses a recogerlas, y en vista de que no se había declarado la peste propusieron buscar a un santo que los protegiera y nombraron a San Roque (Sant Roc), el santo curador de la peste.

Existen otras versiones que también han surgido del legendario popular, como la que cuenta que los habitantes de Arenys de Mar, alertados por la llegada inminente de la pandemia hasta sus hogares, hicieron una promesa a San Roque, por la cual le festejarían cada año en su día, que es el 16 de agosto, a cambio de que librara al pueblo de la enfermedad. Lo cierto es que la peste no fue especialmente cruenta en Arenys de Mar, y cada año se mantienen las fiestas de Sant Roc, el vot de vila (2), la promesa de rendir homenaje al santo como agradecimiento por su benevolencia con los habitantes de la villa.

Así pues, se creó una cofradía responsable de organizar los festejos. Los administradores de las cofradías eran los encargados de ir por las casas recogiendo las donaciones o limosnas que se empleaban para costear las actividades de la fiesta. Pero con el tiempo la población creció y el trajín les resultaba inviable, por lo que tomaron la ayuda de los macips o comparets, que eran los jóvenes y aprendices que trabajaban el campo. Las limosnas se recogían después de comer, por lo que la tradición se conocía como llevant de taula (literalmente: «levantándose de la mesa»)

La tradición ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, y en el siglo XIX se les agregaron las captadores (recaudadoras), que recogían dinero con una barretina (3)

Desde el año 1949 se ha recuperado también la antigua Dansa d’Arenys (4), que se baila la tarde de Sant Roc, después de misa de las siete, en presencia de las autoridades locales e invitadas, y por un gran gentío.

Hacia 1980, la Cofradía de Sant Roc pasó a ser el Patronato de Sant Roc. En los últimos años, las mujeres se han incorporado a la fiesta como macipes igual que los hombres o los chicos; igual que los niños y niñas en sus correspondientes papeles de macipets y macipetes, que recogen dinero para las almorratxes (5), que son de vidrio y se rompen con facilidad con el trasiego de la fiesta. Sant Roc ha pasado a ser el segundo patrón de Arenys de Mar, después de Sant Zenón, y su día se mantiene como tan o más popular, tanto para los habitantes de la villa como para los forasteros, que cada año la visitan por estas fechas. 

Los macips y macipes van vestidos de blanco, a excepción del corbatín, la faja y las polainas, decoradas con cascabeles, que son de color rojo. Antiguamente llevaban cadenas plateadas colgadas en el cuello. Van calzados con alpargatas de cintas rojas, y después de la primera misa de la mañana, recorren calles y casas al son del flabiol(6) y tamborí(7) invocando a “Sant Roc glorioso”, salpicando y rociando en señal de purificación a casas y personas con agua y colonia contenida en unas almorratxes de cuatro caños, adornada con albahaca y cintas de colores. 

Las antiguas captadores iban vestidas con falda negra hasta el tobillo, blusa blanca, faja y lazo rojo, toquilla o capa negra y alpargatas con cintas rojas. En la mano derecha llevaban la bandeja con albahaca para recoger las limosnas. En la actualidad, en su calidad de macipes, visten igual que los macips, pero con faldas blancas, y en vez de llevar la bandeja llevan almorratxa.

Este año, si no hubiera sido por la crisis del COVID-19, sería el décimo en que se celebraría la representación de la peste por las calles del pueblo. Cierto día se reunieron las “fuerzas culturales” de la villa y decidieron organizarse para representar un espectáculo conmemorando la peste, y así ligarlo y dar coherencia histórica a los macips. Dicho espectáculo consiste en diez representaciones breves en distintos puntos del pueblo, que se van repitiendo, y que culminan en la Plaza de la Iglesia, donde Sant Roc se manifiesta como el protagonista del espectáculo, expulsando a la peste en forma de una repulsiva rata gigante que amedrenta a los que se le aproximan. Cientos de actores y voluntarios del pueblo se visten con ropas de la época mezclándose con los visitantes, que observan atónitos cada una de las actuaciones. 

En 2015, la Generalitat de Catalunya declaró la fiesta de Sant Roc de Arenys de Mar, Patrimonio Festivo de Cataluña.

Nota: las fechas, años y siglos, han sido recogidos de distintas fuentes, escritas y orales, pero consta que en 1607 fue cuando la peste asoló Cataluña.

Notas:

  1. – Avenidas: Lluvias torrenciales.
  2. – Vot de vila: Promesa del pueblo.
  3. – Barretina: es el típico gorro catalán de lana en forma de bolsa, de color rojo o morado, y a veces con una franja negra alrededor de la abertura, que en su origen se asociaba a marineros y judíos.
  4. – Dansa d’Arenys: Danza de Arenys. Danza típica de esta localidad, que tanto se puede atribuir a Arenys de Mar como a Arenys de Munt, cada cual con sus peculiaridades, aunque en este artículo se refiere a la primera.
  5. – Almorratxa:  Recipiente de vidrio, de barro o excepcionalmente, de metal, decorado y provisto de diferentes caños para esparcir agua, también llamado morratxa.
  6. – Flabiol: Instrumento musical de madera y de viento, de la familia de las flautas de pico, emparentado especialmente con la subfamilia de las denominadas flautas de tres agujeros. Destaca por su corta medida y se maneja con una sola mano, la izquierda.
  7. – Tamborí: Es un instrumento de percusión que tiene entre ocho y doce centímetros de diámetros y que se toca con una sola baqueta. En la cobla, el sonido seco de este instrumento acompaña al flabiol para marcar el ritmo de las sardanas. La particularidad es que un solo músico de la formación los puede tocar los dos: el flabiol con la mano izquierda y, en el mismo brazo, tiene colgado el tamborí, que golpea con una baqueta agarrada con la mano derecha.

Fuentes: 

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