Arenys de Mar

Al entrar en Arenys de Mar desde la carretera N-II, nos encontramos haciendo esquina con el Ayuntamiento, la estatua de bronce de «la puntaire». Se trata de la reproducción del año 2003 de la escultura en terracota «Agnès, la puntaire», del escultor Cesar Cabànes, hecha en los años veinte del siglo XX. Cuenta la leyenda de una muchacha del pueblo, Agnés, la artesana que hacía los encajes de bolillo más primorosos del pueblo y de la comarca: Pere Màrtir, el joven con el que estaba prometida, decidió ir a hacer «las Américas», como tantos otros jóvenes de la época. Tras su partida, Agnés iba recibiendo puntualmente sus cartas, pero transcurridos los años las cartas se fueron distanciando, hasta dejar de recibirlas. No obstante, ella no faltaba a su cita diaria: cuando finalizaba el trabajo, se iba hasta la playa a ver si llegaba algún barco con su amado.  

Se cuenta que un día Pere volvió ya casado y con su mujer encinta. Dado que Agnés era la «puntaire» de mayor renombre y la mejor artesana del encaje de bolillo, la esposa de Pere le encargo los encajes para la ropa del bautizo de su hijo. Trabajó día y noche hasta haber finalizado su encargo, y al cabo de pocos días de haberlo entregado, Agnés murió de pena.

La escultura está situada cerca del mar rememorando a la muchacha, que como explica la leyenda, pasaba las pocas horas libres que tenía mirando al mar, al horizonte, esperando el regreso de su amado.

Las «puntas de cojín» eran uno de los productos de exportación más característicos del pueblo durante el siglo XIX. En este ramo trabajaban unas 1200 «puntaires». Esta escultura es también un homenaje a la manufactura femenina en casa. 

En el «Museu de les Puntes» de Arenys se recoge una amplia colección de piezas de gran valor artístico e histórico, habiéndose convertido en museo de referencia a nivel europeo. Igualmente, cada año se celebra un concurso de encajes con participantes de toda España y otros países de europa, ocupando una gran superficie de la Riera, arteria principal del pueblo y donde se realiza la mayor parte de la actividad.

Igual que Pere Màrtir, el prometido de Agnés, muchos jóvenes de Arenys de Mar probaron suerte emigrando a las américas: los indianos. La larga tradición indiana de la localidad se encuentra materializada en la figura de Josep Xifré, uno de los primeros en probar suerte, que en el año 1789, huyendo de los acreedores que asediaban a su familia emigró a Cuba, y tras haber hecho una gran fortuna comerciando con el curtido y explotación del mercado de pieles, azúcar, café, aguardiente, ron, y como banquero (y hay quien dice que también se enriqueció con el comercio de esclavos), volvió a Arenys ya con 60 años, haciendo grandes aportaciones a su pueblo natal, como el majestuoso edificio, que lleva su nombre, y que fue edificado para su uso como hospital para enfermos pobres. 

Lo que hoy se conoce como «Edifici Xifré» o «el Xifré» simplemente, se construyó en el año 1844, proyectado por los arquitectos Josep Buixareu i Gallart y Francesc Vila i Espliego. En los últimos 40 años ha tenido diversos usos: albergue juvenil, instituto de bachillerato y juzgados. En los años en que se estaba utilizando como juzgados apareció una plaga de termitas en las vigas de madera y tuvo que ser clausurado. Cuando al cabo de los años se subsanaron las deficiencias y hasta la actualidad, se ha destinado a dependencias municipales.

Dicen las voces populares, que mientras estuvo en Centroamérica muchos jóvenes se presentaban ante el sirviente del Sr. Xifré, Juanito, diciendo que eran de Arenys de Mar, lo cual les servía de salvoconducto para conseguir trabajo. Viendo el indiano la gran afluencia de «paisanos» y sospechando que muchos utilizaban esta argucia para conseguir trabajo, ideó una prueba que consistía en hacerles rezar una oración. 

Yo confieso a Dios todopoderoso 

y a vosotros hermanos

que he pecado, por mi culpa,

de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Por eso pido a la Virgen María,

Madre de Dios, a los ángeles y a San Pedro, San Pablo y

…………

Y aquí venía la prueba irrefutable de que se trataban de auténticos «arenyencs»: tenían que pronunciar el nombre del patrón del pueblo, Sant Zenón, como hacían los de cada pueblo con el suyo propio. En el caso de mencionar otro se descubría su treta y no eran admitidos. A lo largo del año hay diversos días de Sant Zenón, pero en Arenys de Mar se le homenajea cada 9 de julio.

Hizo otras aportaciones al pueblo, como la torre inferior de la iglesia de Santa María, rematada con una cubierta a dos aguas, puntiaguda, revestida con azulejos de tonos azules. También se dice que donó «1.000 duros» para reformar el antiguo Hospital de Arenys, que apenas se podía mantener, pero el Ayuntamiento los destinó a la construcción del Teatro Principal, donde debían hacer representaciones para ganar dinero para el Hospital. Xifré donó «1.000 duros» más.

El «Asil Torrent» para ancianos sin medios económicos también fue una aportación suya, y continúa teniendo el mismo uso de residencia para personas de la tercera edad. Es agradable pasear por sus jardines, que conservan el estilo de la época.

En Barcelona hizo construir, entre otros, el edificio situado en el paseo de Isabel II, frente al Palau de la Bolsa, donde están situados la «Casa Xifré», en la cual se estableció, también, el famoso restaurante «Siete puertas».  

Con 40 años contrajo nupcias con Judith Downing, una joven de 17 años heredera de un rico comerciante estadounidense, Director de la bolsa de Nueva York. Ese matrimonio está repleto de anécdotas que darían pie a un sainete de la época. Se dice que Gustave Flaubert se inspiró en Judith para escibir su obra «Madame Bovary».

Los restos de Josep Xifré reposan en una lujosa cripta situada en la planta baja del edificio Xifré de Arenys de Mar. Corren chismes y se han publicado diversos artículos acerca de misteriosas apariciones del indiano y otros fenómenos paranormales en las zonas próximas a la cripta.  

Otro indiano originario de Arenys de Mar, no menos relevante pero menos recordado, fue Jaume Partagàs, que puso nombre a tan preciada marca de cigarros cubanos.

Al igual que otros pueblos de la costa, en Arenys de Mar se vienen representando anualmente escenas indianas a pie de calle, rememorando aquella época, con visitas guiadas a los diversos edificios y lugares singulares de la localidad relacionados con los indianos.

Por desgracia, este evento y algún otro mencionado a lo largo del artículo no han sido celebrados durante 2020 debido a la COVID-19.

Este artículo es el primero de varios en los que se descubrirán aspectos de interés acerca de la riqueza histórica, cultura, y turística de Arenys de Mar.

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