¿Tienen los e-readers futuro?

Cuando Amazon presentó el Kindle en el año 2007, la demanda por parte de los consumidores fue tan alta que en menos de seis horas logró vender todas las unidades disponibles. El Kindle original marcó el pistoletazo de salida definitivo para la popularización de los e-readers. Desde entonces, los lectores de libros electrónicos han llegado para quedarse.

Leyendo un ebook en un Kindle. Fotografía de homethods.com / CC BY 2.0 sin modificaciones

Kobo o Kindle: e-readers baratos

Progresivamente Amazon ha logrado posicionarse como una de las compañías líderes en el sector, con un ecosistema propio de dispositivos innovadores y asequibles. Muchos lectores de libros en papel han dado el salto y apostado por adquirir dispositivos de la compañía. «Cuando comencé a leer en el Kindle, me encantó la experiencia. Ahora cargo con mi Kindle a todos lados y trato de usarlo cada vez que tengo un rato libre. Sigo siendo amante de los libros físicos, pero la facilidad de transportar el Kindle lo hace sumamente útil para viajes y mi vida diaria», explica el economista y profesor Emilio Rivero Coello, usuario de Kindle desde hace un par de años y que inicialmente se mostraba escéptico con los lectores de libros electrónicos.

En la actualidad los lectores de libros electrónicos han dejado de estar destinados a usuarios pioneros dispuestos a probar la última novedad tecnológica. Ya no es infrecuente encontrar a gente leyendo con uno de estos dispositivos en playas, cafeterías o aeropuertos. 

¿Dónde conseguir libros electrónicos?

Desde el año 2010 la lectura de libros en formato digital en España ha aumentado en un 23,4%, según los datos publicados en el año 2018 por la Federación de Gremios de Editores de España. Los lectores de libros electrónicos suponen el 12% de la lectura de libros digitales pero tan solo un 34,8% de los usuarios obtiene los libros en digital pagando.

En nuestro país, desde el año 1988, los encargados de gestionar y defender los derechos de propiedad intelectual recaen en el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO). “La difusión de contenidos digitales de forma ilegal es una lacra, pero también de forma indirecta difunde un contenido entre un público que puede acabar comprando el cómic en papel por coleccionismo. Desde CEDRO se lucha para combatir con los contenidos digitales ilegales y nosotros apoyamos esa lucha”, explica la editorial española de cómics Fandogamia creada en 2013.

¿Cuánto cuesta un libros electrónico comparado con uno en papel?

El precio de los libros en papel se sitúa en una media de 13,96€, mientras que los libros en formato digital en 9,25€. Después del acuerdo alcanzado en el año 2018 en el Consejo de ministros de economía de la Unión Europea, los países europeos pueden aplicar impuestos reducidos a las publicaciones digitales. En países como Portugal, Bélgica o Irlanda ya se ha reducido el IVA a los libros digitales. De momento en España se mantiene todavía en el 21%, aunque está previsto que con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado el IVA de los formatos digitales baje a un 4%.

Parajes.es - Kindle Oasis
Parajes.es – Kindle Oasis (2019)

¿Qué diferencias hay entre leer en un e-reader y un libro en papel?

Algunos de los estudios disponibles sobre el impacto de la lectura en soportes digitales en comparación con leer en soportes tradicionales, apuntan a diferencias en cuanto a la comprensión del texto, dificultades para la creación de un mapa mental y variaciones en los tiempos de lectura. “En general suelo leer más en papel, no por un rechazo a la tecnología, sino porque me gusta mucho marcar los libros con lápiz cuando los voy leyendo y, si bien en el Kindle se puede, es más complicado. También me parece que es más difícil volver a una página específica en el Kindle o que a veces retengo peor la información. Lo que suelo hacer es leer novelas o cuentos en el Kindle y leer en papel textos más teóricos o de no ficción”, asegura la lectora Nuria Couto.

¿Tienen futuro los libros electrónicos?

En 2019 los libros electrónicos no se han convertido en el soporte definitivo de lectura, tal y como se presagiaba. Las tendencias de los últimos cuatro años, apuntan a que la burbuja de los e-readers ha ido progresivamente desinflándose. La industria editorial está explorando nuevas soportes con los que hacer llegar a los usuarios el contenido. Los audiolibros están gozando de una segunda juventud, gracias a las plataformas con variedad de contenido a la carta con una suscripción mensual. Todo parece apuntar a que el papel parece estar destinado a convivir con los nuevos soportes, al menos en los próximos años.

Director de Parajes.es

Leave a reply:

Your email address will not be published.

Site Footer

Sliding Sidebar